¿Por qué vacunar a adolescentes?

Vacunar en la adolescencia implica, por un lado, la protección propia a cada individuo disminuyendo su riesgo de enfermar y por el otro, brinda protección a otros grupos de población susceptible tanto de niños como de adultos ya que los adolescentes se comportan como portadores de diversos agentes y constituyen un reservorio para la transmisión de los mismos. También, debemos tener en cuenta que en esta edad existen características inmunológicas que permiten que las vacunas puedan presentar mejor respuesta inmune, pero asimismo, la aparición de nuevas reacciones adversas.

Los y las adolescentes deben tener un registro actualizado de vacunas. Además de la importancia por el seguimiento de los esquemas de vacunación que corresponden, la ley de vacunas (27.491) exige la presentación del carnet de vacunación para ingresar a la escuela y a la universidad, para el trabajo, para la renovación de documentos en general y para viajes internacionales o en caso de accidentes.

¿Qué hacer para proteger a los adolescentes de las enfermedades infecciosas?

  • Completar esquemas de vacunación incompletos.
  • Reforzar la respuesta inmune.
  • Aplicar vacunas por riesgo específico durante este periodo.
  • Proteger contra enfermedades no padecidas a edades tempranas.
  • Contribuir al control de enfermedades.

¿Qué vacunas están indicadas para niños y niñas a los 11 años?

Antimeningocócica
VPH
Triple bacteriana acelular

¿Qué vacunas deben aplicarse?

El Calendario Nacional de Vacunación incluye una dosis de la vacuna para prevenir el meningococo a los 11 años.

El objetivo de la vacuna antimeningocócica es:
Disminuir la portación nasofaríngea del meningococo y contribuir a la disminución de la incidencia de la enfermedad en no vacunados.
Ofrecer protección directa e indirecta del grupo vacunado.

El Calendario Nacional de Vacunación incluye 2 dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) con un intervalo mínimo de 6 meses.
El objetivo de esta vacuna es:
Disminuir la incidencia y mortalidad por el cáncer de cuello uterino (CCU)
Disminuir la carga de enfermedad asociada al VPH, sus complicaciones y mortalidad.
La vacunación contra VPH en varones permitirá:
Disminuir la incidencia y la mortalidad en las mujeres por el CCU mediante efecto indirecto (inmunidad de rebaño).
Disminuir la carga de enfermedad asociada al VPH en varones, sus complicaciones y mortalidad mediante el efecto directo de la vacunación.
Contribuir con la equidad de género, siendo ambos responsables de la transmisión del VPH.

Según el CNV la indicación de esta vacuna es a partir de los 11 años para niñas y niños:
Niñas cohorte 2000 en adelante, 19 años (2020) y
Niños cohorte 2007 hasta 13 años (2020)
Esquema de 2 dosis (0- 6 meses)

El Calendario Nacional de Vacunación incluye 1 dosis de refuerzo de la vacuna triple bacteriana acelular a los 11 años.
El objetivo de esta vacuna es la prevención del tétanos, la difteria y la tos convulsa y, por ser acelular y tener menor carga antigénica en cada componente, presenta menor frecuencia de efectos adversos comparados con la vacuna triple (DTP). Se aplica a la población adolescente para disminuir la aparición de casos de tos convulsa, muchas veces no diagnosticados y la portación de la bacteria, siendo un importante reservorio de la misma favoreciendo su transmisión a niños pequeños susceptibles.

Los adolescentes con las siguientes condiciones tienen indicada la vacuna antigripal:
Adolescentes en terapia crónica con aspirina.
Embarazadas en época de influenza.
Enfermedades crónicas cardiopulmonares, metabólicas, hematológicas, hepáticas o renales.
Problemas genéticos, musculares o del desarrollo graves.
Diabéticos.
Inmunocomprometidos por enfermedad y/o medicación: Enfermedades onco-hematológicas, tumorales, reumatológicas, trasplantados, VIH.
Obesidad mórbida.
Retraso madurativo grave y síndromes genéticos, enfermedades. neuromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones congénitas graves
Convivientes (para evitar contagiar a sus contactos) de enfermos oncohematológicos y de prematuros.

Enfermedad meningocócica y adolescencia

La vacuna es la mejor forma de prevenir la enfermedad meningocócica. Existen en Argentina tres vacunas disponibles contra el meningococo: las de polisacáridos conjugados tetravalente para los grupos A, C, W, Y y la vacuna de antígenos proteicos para el grupo B. Estas vacunas previenen contra los serogrupos prevalentes en nuestra población.

  • La enfermedad meningocócica es una enfermedad grave causada por una bacteria llamada Neisseria meningitidis o meningococo.
  • Los meningococos se clasifican de acuerdo a su cápsula de polisacáridos en 13 serogrupos. De ellos los más prevalentes en todo el mundo son el A, B, C, W e Y causando la mayoría de las enfermedades meningocócicas invasivas (EMI).
  • El único reservorio conocido es la nasofaringe del ser humano. El meningococo se transmite de persona a persona por secreciones de la vía respiratoria y tras un contacto estrecho y prolongado.
  • Muchas personas son portadoras de estas bacterias. Las tasas de portación nasofaríngea son más altas en adolescentes y adultos jóvenes que sirven como reservorios para la transmisión de la N. meningitidis.
  • El periodo de incubación de la enfermedad meningocócica varía entre 2 y 10 días, pero habitualmente es de 3-4 días y el periodo de transmisibilidad persiste mientras el microorganismo permanezca en la nasofaringe de las personas portadoras (durante semanas o incluso meses).
  • En Argentina, el grupo más vulnerable lo constituyen los niños menores de 1 año, especialmente los menores de 9 meses.

Referencias

Última actualización: 13 de mayo de 2021 @ 10:39 pm